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martes, 20 de enero de 2015

¿CONOCIMIENTO DEL NUEVO MUNDO ANTERIOR A COLÓN? PRUEBAS III

  •    La profesora Elisabeth Lyding Will cuenta que en 1972 se hallaron cerca de Honduras los restos de un barco cartaginés cargado de ánforas. Algunos estudiosos mantienen que los indios Toltecas eran en realidad cartagineses que, tras perder en las Guerras Púnicas contra Roma, abandonaron el Mediterráneo para trasladarse al Yucatán donde volvió a emerger su civilización. Después fueron exterminados por los aztecas, quienes les robaron unos lingotes de oro cartagineses que acabaron en EEUU como parte del oro de Moctezuma y “Las siete Ciudades de Cíbola”.
  •        Gavin Menzies sostiene que en 1421 una gran flota china circunnavegó la tierra al mando del almirante Zhou Man. Esta teoría ya la había sostenido en 1953 la historiadora Henrietta Mertz y la catedrática de Oxford Louise Levathes también.
  •       Algunas culturas precolombinas tenían por costumbre deformar las cabezas de los recién nacidos. Ya Hipócrates en su libro titulado “Sobre el aire, el agua y la tierra” ya habla de la costumbre de deformar los cráneos ideada y practicada por los pueblos del Mar Negro en el siglo V a. de C. Desde el 1500 a. de C. estos pueblos se extendieron hacia el suroeste, influyendo en las costumbres de los pueblos levantinos, por ello los fenicios también la practicaban.
  •       También los fenicios, al igual que ciertas culturas americanas, tenían la costumbre de crear máscaras funerarias hechas en ambos casos de materiales preciosos como el oro y el jade.
  •       Se han encontrado momias americanas con el pelo rubio. Esta es la mejor prueba de la existencia de inmigrantes extranjeros en América, ya que no existen rubios en la raza mongólica que es la de los antiguos pobladores de la zona.
  •        Al igual que en el antiguo Egipto, entre los Mayas el poder se basaba, entre otras cosas, en los matrimonios entre hermanos.
  •      Existen multitud de objetos muy similares entre el nuevo y el viejo mundo, como máscaras, figurillas de dioses fenicios, dioses egipcios, figuras de cocodrilos en brazaletes, e incluso se encontró en Ecuador una figura muy parecida a la Esfinge de Giza: cabeza humana y cuerpo de león.
  •       El dios fenicio y púnico Ba’al era venerado en muchas culturas de la Antigüedad. La palabra significa “señor” o “amo”. También en el idioma maya, la palabra “baal” significa “señor”, según el diccionario etnolingüístico del idioma maya-yucateco colonial. En una región maya de Guatemala, una población lleva su nombre: “El Baúl” o “El Ba’al”. Es en este lugar donde se venera la cabeza pétrea de un “dios blanco”.
  •      A la Isla de Porto Santo llegaban unas semillas llamadas “fabas de mar” cuyo nombre científico es Entada Gigas. Es una planta trepadora muy común en Las Antillas. En un principio se creía que tales semillas llegaban de África, pero ya el propio Colón y otros estudiosos comprobaron que no se daban en África ni en Europa al cotejarlos con especies conocidas.

¿CONOCIMIENTO DEL NUEVO MUNDO ANTERIOR A COLÓN? PRUEBAS II

  •     En la ciudad de Pompeya hay piñas representadas. Esta fruta es de origen exclusivamente de América.
  •     En unas ropas halladas en cuevas pertenecientes a los judíos, que en siglo I d. de C. habían huido al desierto temiendo la persecución de los romanos, se encontró un tinte de cochinilla que se produce por un pequeño animal que vive en los cactus que a su vez se dan en América.
  •   Los fenicios (cuyo nombre significa “púrpura”) comerciaban con tintes de color púrpura que extraían de un molusco. El tinte consiste en una mucosidad o secreción de la glándula hipobranquial de un caracol de mar carnívoro de tamaño medio, el gastrópodo marino Murex Brandaris, una especie de la familia Muricidae, del género Murex. La púrpura de Tiro era muy costosa: el historiador Teopompo del siglo IV a. de C. describió: "La púrpura para los tintes valía su peso en plata en "Colofón" en Asia Menor. Para producir un gramo de púrpura se necesitaban 9000 moluscos aproximadamente, por lo que su uso se limitaba únicamente a los artículos de lujo. El especialista en mitos romano Julio Pólux, que vivió en el siglo II a. de C., afirmaba que el tinte púrpura fue descubierto por Heracles, o mejor dicho, por su perro, cuya boca se tiñó de púrpura al masticar caracoles a lo largo de la costa del Levante. Es curioso que en América los indígenas obtenían el mismo color púrpura del molusco correspondiente. Mediante el Carbono 14 se han fechado estos tintes americanos en el año 200 a. de C. ¿Hubo alguna relación entre los fenicios y los indígenas americanos?.
  •    En Venezuela se encontró una vasija de cerámica que contenía cientos de monedas romanas acuñadas entre el reinado de Augusto y el 350 d. de C. Este tesoro se encuentra en el Smithsonian Institute de Washington.

viernes, 14 de octubre de 2011

¿CONOCIMIENTO DEL NUEVO MUNDO ANTERIOR A COLÓN? PRUEBAS I

¿Es infranqueable el Atlántico?......
En épocas recientes hemos visto que el océano Atlántico ha sido cruzado en balsa, en botes de remos, en kayak, en moto de agua, en catamarán, etc… Y las pruebas de que los exploradores de la antigüedad llegaron a América son abrumadoras.

LOS OBJETOS
  • En 1976 un submarinista brasileño, José Roberto Teixeira, encontró tres ánforas romanas intactas en la bahía de Guanabara, a 22 kilómetros de Rio de Janeiro. El submarinista alertó al bucador de tesoros norteamericano Robert  F. Marx quien comenzó la investigación. El instituto brasileño de arqueología se interesó por las ánforas y envió unas fotos al Smithsonian Institution, donde fueron identificadas como romanas datadas en el siglo II o I a. de C., fabricadas en Kuass, antiguo puerto de Zilis (Dchar Jdid) en la costa atlántica de Marruecos. Este estudio lo realizó la profesora Elisabeth Lyding Will del departamento  de clásicas de la Universidad de Massachusetts – Amherst y el profesor Harold Edgerton, del prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts, quien afirma que no puede haber duda sobre la antigüedad de las ánforas. “…creen que sepultado bajo el barro del lecho marino puede haber una nave romana completa y dicen que las autoridades brasileñas, presionadas por las portuguesas, les ponen todo tipo de impedimentos para continuar sus trabajos. Las ánforas halladas están recubiertas de coral, que dejó de existir en la zona, a causa de la contaminación, hace unos cuarenta años y se encuentran esparcidas sobre una superficie similar a tres canchas de tenis [1]. De todas maneras parece ser que las ánforas romanas fueron colocada allí por un submarinista local llamado Americo Santarelli. Marx fue acusado de falta de ética por el comandante da Marina Brasileña, Max Justo Guedes, y corroborada por Jean Michel Eriau, un francés que trabajó con Marx en Brasil.

  • [1] El País 11/10/1982
  • El arqueólogo y profesor García Payón de la Universidad de Jalapa, en su trabajo en Tecaxic-Calixtlahuaca, movido por las costumbres arqueológicas del momento, se centró principalmente en la reconstrucción de la arquitectura monumental. No obstante, también excavó algún pequeño grupo arquitectónico como el llamado Grupo C, donde encontró diversos entierros acompañados de una gran cantidad de objetos suntuarios y donde halló un extraño objeto. Es en el Grupo arquitectónico C, donde en el año 1933 tiene lugar un hallazgo sobre el cual no realizaría ningún informe oficial, sino hasta el año 1961, o sea, casi 30 años después de su descubrimiento. En ese año publica un breve informe del hallazgo en el boletín del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México. En su informe titulado “Una cabecita de barro, de extraña fisonomía” explica el inicio de las exploraciones que dio lugar al hallazgo: “A fines del año de 1933 emprendí la exploración del montículo 6 de la zona arqueológica de Tecaxic-Calixtlahuaca, en el Valle de Toluca; durante el curso de los trabajos se demostró que esta plataforma contenía tres superposiciones. Como la última o tercera época se halla más elevada que las anteriores, decidí llevar a cabo una exploración desde encima para ver si era posible encontrar los vestigios arquitectónicos correspondientes a las dos épocas constructivas anteriores.”… “Después de remover una gruesa capa de tierra, encontramos dos pisos superpuestos separados entre sí por una capa de 20 cm. de tierra (...) Atravesamos los dos pisos y continuamos bajando, encontrando a poco el piso de la segunda época (...) lo atravesamos, y entre dicho piso y el de la primera época encontramos dos entierros por cremación con cerámica y un buen número de artefactos correspondientes al periodo Azteca-Matlazinca.” [1]. A continuación pasa a enumerar todos los objetos que halló asociados a esos entierros y donde escribe en mayúsculas, el hallazgo tan peculiar que realizó: “Entre ellos, además de varias piezas de cerámica, dos brazaletes de concha, un pectoral del mismo material, una cuenta de azabache, cuatro cuentas de barro recubiertas por una delgada lámina de oro, cuentas de cristal de roca y una cabeza de ocelotl del mismo material, una pipa, una plaquita de oro, un fragmento de tubo de cristal de roca, resto de mosaicos de turquesas, unas cabecitas de cobre, dos sellos de barro, apareció UNA CABECITA DE BARRO DE EXTRAÑA FISONOMÍA, de 2.5 cm. de diámetro” [2]. Ya en 1959 el etnólogo austriaco Robert  von Heine-Geldern había comentado la importancia de ese hallazgo. En 1960 el arqueólogo alemán Ernst Boehringer sugiere que la cabeza es de origen romano y concretamente de los siglos II o III d.C. Un año antes de la publicación del artículo, en 1960, se discutió si el hallazgo podría considerarse como verdadero o no en el XXXIV Congreso Internacional de Americanistas que tuvo lugar en Viena, donde se puso en tela de juicio su veracidad. [3]. “Estos datos los estoy extractando de mi manuscrito (Segundo tomo) 341 y 342 sobre la zona arqueológica de Tecaxic-Calixtlahuaca que ha permanecido inédito. Durante varios años conservé esta cabecita en mi poder y sólo la mostré a contadas personas que la tomaban como una curiosidad.” [4] En 1995 el Laboratorio de Arqueometría de Heidelberg en Alemania, mediante la técnica de la termoluminiscencia, establece que la pieza está facturada entre el siglo IX a.C. y la mitad del siglo XIII d.C. lo que, pese al amplio margen existente, demuestra que la pieza efectivamente corresponde al periodo prehispánico de México. Bernard Andreae, Director Emérito del Instituto Alemán de Arqueología Romana, declaró que: “es sin duda romana, y el análisis de laboratorio han confirmado que es antiguo. El análisis estilístico nos dice más precisamente que es una obra romana del siglo II d.C. y el peinado y la forma de la barba presenta los rasgos típicos del periodo de los emperadores Severianos (193-236 d.C.), exactamente en la ‘moda’ de la época.”


    [1] “Una cabeza de barro, de extraña fisonomía”. José García Payón. 1961. Página 1. Boletín INAH nº 6
  • [2] Ibid
  • [3] “Viajes transatlánticos antes de Colón”. Romeo H. Hristov y Santiago Genovés T. 1998. Página 51.
  • [4] “Una cabeza de barro, de extraña fisonomía”. José García Payón. 1961. Página 2. Boletín INAH nº 6

sábado, 23 de julio de 2011

LA EXPEDICIÓN DANESA


El rey danés Christian I, entre 1473 y 1476, envío una expedición a Groenlandia capitaneada por Pinning y Pothorst, corsarios nórdicos muy populares, y llevando como piloto de nombre Ioannes o Jan y de apellido Scolp, Scolvus, Scoln, Scolnus o Kolno. En los primeros textos latinos se le califica de “piloto danés” (Danus pilotus). Según el historiógrafo danés Sofus Larsen, esta es una torpe transcripción del vocablo “pilotus en Polonus”.
Otros historiadores consideran que el nombre de pila de Juan Scolvus proporciona la clave del enigma de Cristóbal Colón. Unos creen que el nombre de pila de Colón fue Juan el Bautista. La traducción latina de su apellido es Columbus , que en la escritura medieval era Colûbus muy similar a Scolvus ya que la “b” y la “v” se intercambiaban habitualmente así como la “s” y la “c”. Por lo que Scolvus y Colón podría ser la misma persona, según algunos autores.
En esta expedición participó Gaspar Corterreal y fue premiado por el rey portugués concediéndole el título de gobernador de la Isla Terceira de las Azores.
En septiembre u octubre de 1476 salió una expedición portuguesa, seguramente preparada por el rey Alfonso V, en dirección a Londres para exponer al monarca Eduardo IV la conveniencia de reanudar las transacciones comerciales con Groenlandia.
En una carta de marzo de 1551, dirigida al rey danés Christian III por parte del burgomaestre Karsten Grib se habla de cierto mapa publicado en París en el que figuran los enclaves de las factorías danesas en Groenlandia. Se habla en la carta de la expedición del rey Christian I capitaneada por Pinning y Pothorst  a instancias del rey de Portugal.
Tal como hemos dicho más arriba, esta expedición tenía como piloto a Juan de Kolno, citado por historiadores como Wytfliet, Pontanus y Horn, así como los españoles Antonio Herrera y Tordesillas en su “Historia General del Mundo” y también Francisco López de Gómara en su “Historia General de las Indias” que lo cita como Juan Scolvo.
Fray Bartolomé de las Casas en su “Historia de las Indias” habla de Colón citándolos: “…Yo navegué en el año de cuatrocientos setenta y siete, en el mes de febrero, ultra Tile, isla… y esta isla es tan grande como Inglaterra. Van los ingleses con mercancías, especialmente los de Bristol, y al tiempo que yo a ella fui, no estaba congelado el mar…”
Luis Ulloa cita un globo terráqueo construido por Mercator y Fissius en 1537 en el que, cerca del actual Canadá, dibujan un estrecho, en cuya costa norte hay una inscripción que dice: “Quij Populi as quos Joannes Scolvus, danus, pervenit circa anno 1476” ¿Pudo ser Colón este Scolvus?

jueves, 10 de marzo de 2011

NARRACION DE ZENO III

Viéndonos obligados a partir, navegamos alrededor de la isla sin que en ningún momento dejase de seguirnos por playas y colinas un gran número de hombres armados. Finalmente, tras doblar el cabo norte de la isla, dimos con numerosos bajíos, donde durante diez días estuvimos expuestos a un peligro constante de perder nuestros barcos, pero afortunadamente el tiempo se mantuvo en calma. Hasta que llegamos al cabo más oriental de la isla pudimos seguir viendo a sus habitantes en playas y colinas, gritándonos y disparándonos a lo lejos para demostrar su hostilidad contra nosotros.
Decidimos seguir buscando un puerto seguro para ver si así podíamos volver a hablar con el islandés, pero no conseguimos nuestro objetivo, pues aquella gente, que más parecían animales que personas, no bajaban la guardia para así poder rechazarnos si intentábamos desembarcar. Sinclair, viendo que no había nada que hacer, y consciente de que si perseverábamos en nuestro intento la flota se quedaría sin provisiones, partió con el viento a favor y navegó durante seis días hacia el oeste; pero como el viento cambió hacia el suroeste y el mar se encrespó, navegamos durante cuatro días con viento de popa y finalmente avistamos tierra.
Al estar el mar embravecido y no saber de qué país se trataba, al principio nos dio miedo acercarnos, pero gracias a Dios amainó el viento y se instaló una gran calma. Unos cuantos miembros de la tripulación se acercaron a la orilla y regresaron enseguida con gran alegría contando que habían encontrado una tierra excelente y un puerto aún mejor. Nos acercamos a tierra en nuestros barcos y botes, y mientras entrábamos en un puerto excelente vimos a lo lejos una columna enorme que soltaba humo, lo cual nos dio la esperanza de encontrar habitantes en la isla. Por lejos que se encontrase, Sinclair no descansó hasta enviar cien hombres a explorar aquel país que nos informasen sobre sus habitantes.
Mientras, nosotros hicimos provisión de madera y agua y capturamos una cantidad considerable de peces y aves marinas. También encontramos abundantes huevos de pájaro que nuestros hombres, medio muertos de hambre, devoraban hasta saciarse.
La llegada del mes de junio nos sorprendió allí fondeados, la temperatura en la isla era templada y extremadamente agradable; pero al no ver a nadie comenzamos a sospechar que aquel lugar estaba deshabitado. Al puerto le dimos el nombre de “TRIN”, y al saliente que se adentraba en el mar lo llamamos “CABO TRIN”.
Pasados ocho días volvieron los soldados y nos contaron que habían atravesado la isla y llegado hasta la colina de donde el humo salía de manera natural de un gran fuego a sus pies, y que había un manantial del que fluía una sustancia parecida a la brea, que iba a parar al mar, y que en las cuevas de los alrededores vivían muchos hombres en estado semisalvaje. Eran bajitos y muy tímidos. También nos dijeron que había un río y un puerto seguro.

CONTINUARÁ...

lunes, 21 de febrero de 2011

NARRACIÓN DE ZENO II

Fue llevado ante la persona de nuestro príncipe y se le preguntó cuál era el nombre de la isla, qué gente la habitaba y quién era su gobernador. Contestó que se llamaba Icaria, y que todos sus reyes se llamaban Ícaro, en honor al primer rey, hijo de Dédalo rey de Escocia.
Dédalo había conquistado la isla y abandona a su hijo allí como rey, y les había dado las leyes que aún seguían vigentes. Más tarde cuando se decidía a proseguir su camino, se ahogó en el curso de una gran tempestad. En su honor aquel mar recibió el nombre de Mar de Icaria, y los reyes de la isla fueron llamados Ícaro.
Estaban satisfechos con el estado que Dios les había dado, y no tenían intención de modificar sus leyes ni admitir a ningún extranjero. Así pues le pidieron a nuestro príncipe que no intentase entrometerse en sus leyes, que les había legado aquel rey inolvidable, y cuya observancia había continuado hasta el presente; si lo intentaba, estaría buscándose su propia destrucción, pues todos ellos preferían morir, antes que faltar al cumplimiento de sus leyes. No obstante para que no creyésemos que rechazaran relacionarse con otros hombres finalmente se mostraron dispuestos a recibir a uno de los nuestros y a darle una posición honorable entre ellos, aunque sólo fuese por aprender nuestro idioma y obtener información sobre nuestras costumbres, del mismo modo que habían hecho con aquellos otros diez hombres de diez países diferentes que habían llegado a su isla.
Nuestro príncipe se limitó a preguntar dónde había un buen puerto y a hacer señas de que se disponía a partir. Costeando la isla, arribó con todos sus barcos con las velas desplegadas, a un puerto que encontró en la parte oriental. Los marineros desembarcaron para buscar leña y agua, haciéndolo con tanta rapidez como les fue posible por miedo a ser atacados por los isleños, y no sin razón, pues los habitantes de la isla hacían señales a sus vecinos con fuego y humo. Cuando estos hubieron acudido en su ayuda, ellos cogieron sus armas y todos corrieron hasta su orilla, donde se encontraban nuestros hombres, con arcos y flechas; varios resultaron heridos y muchos perdieron la vida. Aunque les hacíamos señas de paz, no servían de nada, pues su ira aumentaba por momentos, como si estuviesen luchando por su propia supervivencia.
CONTINUARÁ...

sábado, 5 de febrero de 2011

NARRACIÓN DE ZENO I

Los venecianos Antonio y Nicolo Zeno, cuando estaban realizando viajes, escribían con regularidad a su hermano Carlo que estaba en Venecia. Toda esa correspondencia se conoce como la narración de Zeno.
En una de esas cartas se cuenta que en 1371 cuatro barcos fueron arrastrados por el viento en alta mar y llegaron a unas tierras lejanas llamadas Estotilandia y Grogeo, que podrían ser Tierra del Labrador y Terranova.
Las gentes de esta expedición pasaron allí 20 años y finalmente uno de eso barcos fue recogido por pescadores europeos y regresó a Escocia.
Estos barcos pertenecían a Henry Sinclair, miembro de una importante familia en Escocia desde tiempos remotos y muy vinculados con la Orden del Temple y las Cruzadas.

Sus descendientes tuvieron siempre puestos muy relevantes, como Arthue Sinclair que fue uno de los primeros presidentes de los Estados Unidos de América, elector entre 1781 y 1788, antes de Gorge Washington, después fue gobernador del Territorio Noroeste de EEUU. Al regreso de los pescadores a Escocia, Henry Sinclair conoció la existencia del nuevo territorio y se reunió con Nicolo Zeno para organizar una expedición allí que finalmente zarpó con una flota de doce barcos.

Zeno lo relata así: “…El noble (Sinclair) está decidido a enviar una flota hacia aquellas tierras, y hay tantos que quieren formar parte de la expedición debido a la novedad y extrañeza del asunto que creo que contaremos con un gran apoyo sin apenas gasto alguno. Zarpé con un gran número de barcos, pero no era yo quien estaba al mando como esperaba, pues Sinclair fue en persona.
Durante los preparativos para nuestro viaje a Escotilandia nos sobrevino la mala suerte, pues tres días antes de la salida, murió el pescador que había de servirnos de guía. Sin embargo Zichmni (Sinclair) no renunció a su empresa, pero en lugar del pescador fallecido enroló a unos marineros que habían venido con él de la isla.
Habiendo zarpado en dirección oeste avistamos unas islas sometidas a Frislandia, y tras dejar atrás algunos bajíos arribamos a Ledovo, donde nos detuvimos siete días para descansar y proveer a los barcos de todo cuanto necesitaban. Partimos de allí y el primero de abril llegamos a la isla de Ilofe, y como llevábamos el viento a favor, seguimos adelante. No mucho después, ya en alta mar, se levantó una tormenta tan terrible que durante ocho días no paramos de trabajar, y nos vimos arrastrados, quién sabe donde, y un gran número de barcos quedaron aislados de los demás. Finalmente cuando amainó la tormenta, conseguimos reunir a los barcos extraviados y navegando con el viento a favor, avistamos tierra al oeste. Pusimos rumbo hacia ella y llegamos a un puerto tranquilo y seguro, donde vimos  muchos hombres armados que se acercaban corriendo, listos para defender la isla. Sinclair ordenó a sus hombres que les hicieran señas de paz, y ellos enviaron una delegación de diez hombres que sabían hablar diez idiomas, ninguno que nosotros pudiéramos entender, excepto uno procedente de Islandia.
CONTINUARÁ...........

jueves, 11 de noviembre de 2010

RAMON LLULL

También tenemos un escrito de este gran personaje que en el siglo XII escribió: “…Toda causa principal del flujo y reflujo del Mar Grande o de Inglaterra, es el arco de agua del mar, que en el Poniente estriba en una tierra opuesta a las costas de Inglaterra, Francia y España y toda la confinante de África, en las que ven los ojos el flujo y reflujo de las aguas, porque el arco que forma el agua como cuerpo esférico es preciso que tenga estribos opuestos en que afiance, pues de otro modo no pudiera sostenerse; y por consiguiente, así como en esta parte estriba en nuestro continente que vemos y conocemos, en la parte opuesta del Poniente estriba en otro continente que no vemos ni conocemos desde acá; pero la verdadera filosofía que conoce y observa por los sentidos la esfericidad del agua y su medio flujo y reflujo, que necesariamente pide dos opuestas vallas que contengan el agua tan movediza y sean pedestales de su arco, infiere que necesariamente en la parte que nos es occidental, hay continente en el que tope el agua movida, así como topa en nuestra parte respectivamente oriental…” [1]






[1] Raimundo Lulio. “Quaestiones per Artem Demosdtrativam Solubiles” Cuestión nº 154

RELATOS DE DANTE ALIGHIERI

Dante en la Divina Comedia en el canto XXVI del Infierno habla con Virgilio en el círculo octavo donde están las almas de Ulises y Diomedes. Este le pregunta a Ulises dónde y cómo murió. Ulises le cuenta lo siguiente: “… Lanceme al alto y anchuroso mar con un solo bajel y los pocos compañeros que nunca me abandonaron. Vi una y otra costa hasta España, hasta Marruecos y la Isla de los Sardos y las demás que baña entorno aquel mismo mar. Éramos viejos e inhábiles yo y mis compañeros cuando llegamos a la estrecha embocadura donde Hércules fijó sus límites para que hombre alguno no pasase más allá, y dejé a mi mano derecha a Sevilla, como a la opuesta había ya dejado Ceuta. Y dije a mis compañeros: ¡Oh hermanos míos, que por entre cien mil peligros habéis llegado al Occidente! No neguéis a este breve goce que os queda de vuestros sentidos el intento de encaminaros hacia el sol, al mundo deshabitado. Considerad cual es vuestro origen, que no habéis sido hechos para vivir entre los brutos, sino para adquirir virtud y ciencia.
Con esta breve arenga infundí en mis compañeros tal ansia de caminar , que a duras penas hubiera podido luego detenerlos; y vuelta al levante nuestra popa, hicimos alas de los remos, siguiendo el insensato rumbo y torciendo siempre al costado izquierdo. Por la noche veía ya todas las estrellas del opuesto polo, y el nuestro tan sumamente bajo, que no sobresalía de la superficie de las aguas. Cinco veces se había iluminado y otras tantas perdido su luz el disco de la luna, desde que habíamos entrado en el alto mar, cuando se nos apareció una montaña a la que la distancia daba un color oscuro, la cual me pareció tan encumbrada, que no he visto tanto ninguna otra. Fue grande nuestro alborozo, mas presto se tornó en llanto, porque de la nueva tierra salió un torbellino que cayendo sobre la parte delantera de nuestro bajel, tres vueltas le hizo dar con las ondas arremolinadas, y a la cuarta levantó en alto la popa y hundió la proa como plugo a alguien, hasta que volvió el mar a cerrarse sobre nosotros.
Si estudiamos lo que Dante dice, nos daremos cuenta que habla de un mundo (y no de islas) que se encuentra navegando hacia el oeste pasando por el Estrecho de Gibraltar. Se llega a este mundo navegando con rumbo suroeste y después de ver cinco veces la luna (140 días) ven una gran montaña. Hemos de recordar que Colón en su travesía con naves más veloces, vió 3 veces la luna: Agosto, Septiembre y Octubre.
Ulises relata que tenía las estrellas muy bajas en el horizonte. Esto significa que navegaba muy cerca del ecuador, sin pasarlo, pero ya veía la Cruz del Sur (La estrella del opuesto polo). Esta estrella se devisa desde siete grados norte. Por lo tanto Ulises navega con rumbo suroeste sobre el paralelo 7 norte. En esa dirección la única tierra que encontraríamos es Brasil, y los montes son los de Tumuc Humac que forman la frontera natural con la Guayana Francesa.

domingo, 7 de noviembre de 2010

RELATO DE AL-IDRISI

El geógrafo del siglo XII Al-Idrisi dice: “…De Lisboa partieron los aventureros cuya expedición tenía por objeto averiguar lo que encierra el océano y cuales son sus límites…”
“…Se reunieron ocho hombres, todos parientes, y construyeron un barco mercante. Embarcaron agua y víveres suficientes para una navegación de varios meses y se hicieron a la mar con el primer soplo de viento…”
 Al-Idrisi habla de la isla atlántica de Saun cuyos habitantes “exhalan un aliento como humo de madera ardiendo, son imberbes y se cubren con hojas de árboles
Es muy posible que se refiera a los indios de Las Antillas  que fumaban tabaco y andaban desnudos.
Bien es cierto que en esta época corrian innumerables historias sobre islas del Atlántico: La Antilia, Breasail, Vac Vac, Mon Satanaxia, Isla de Las Srpientes, Santanazaror, Fortunata, Zarzo, etc… Al-Idrisi las cifraba en más de 27.000 islas.


LOS VIKINGOS

Hay un dato real, los vikingos llegaron a las costas de América. ¿Llegaron allí por que conocían los viajes de los monjes de San Brandán?
Fueron en repetidas ocasiones y por diferentes motivos a las costas que ellos llamaban Vinland (Tierra de hierba) pero nunca consideraron de gran interés lo que allí vieron porque siempre volvieron a su tierra natal.
El primero en llegar a América fue Bjorne Herjulfson o Bjarni Herjolfsson que zarpó rumbo a Islandia y Groenlandia buscando a su padre y llegó arrastrado por los vientos a una tierra que no les pareció que valiera la pena y cuatro días después pusieron rumbo a Groenlandia donde contaron su experiencia y hacia el año 1000, Leif Ericson, hijo de Eirikhinn Raudi (Erik el Rojo) le compró el barco llamado Bjorn y llegó a América desembarcando n diferentes lugares como Hlluland (Tierra de losetas), Marklandia (Tierra de bosques), Vinland hit Goda (Tierra de hierba la buena), donde construyeron chozas para el invierno después del cual regresaron a Groenlandia.
Luego fue su hermano Thorvald quien volvió a Vinlandia a seguir explorando y se encontraron con habitantes del lugar y los mataron a todos, excepto a uno quien avisó a la tribu yendo todos a por los invasores. Los vikingos huyeron en su barco pero hirieron a Thorvald con una flecha y finalmente este murió. Su cuerpo lo fue a buscar al año siguiente su hermano Thorstein junto a su mujer Gudrid y 25 fornidos vikingos. Este fue un viaje desastroso y Thorstein murió.
Gudrid se casó al año siguiente con Thorfinn Karlsefni y decidieron volver a Vinlandia con 60 hombres y 5 mujeres. Aquello acabó mal y regresaron los supervivientes a Islandia. Cuando Karlsefni murió, Gudrid peregrinó a Roma y a su regreso se hizo monja de clausura, aunque ya había tenido un hijo de nombre Snorre, que fue el primer europeo, documentado, nacido en América.
Los vikingos siguieron realizando viajes a Vinlandia hasta 1347, último viaje conocido.

sábado, 6 de noviembre de 2010

SAN BORONDÓN IV

Los monjes, buscando su soledad, tuvieron que encontrar otros lugares y 14 años después emigraron a la costa sudoeste de Groenlandia. El LIBELLUS ISLANDORUM, escrito por Ariel el Sabio nos dice: “…los fundadores de los establecimientos normandos en Groenlandia  han encontrado en el país habitaciones humanas, tanto hacia el este como hacia el oeste; utensilios de piedra rotos y restos de embarcaciones, lo cual demuestra que había vivido allí algún pueblo…”. Finalmente también llegaron allí los vikingos en el 982, pero ya no encontraron a los monjes (o Papar como ellos los llamaban). ¿Dónde habían ido? ¿Habrían proseguido hacia el oeste?.
Algunas tradiciones nórdicas hablan de un país llamado La Gran Irlanda (Ireland It Mikla) o El País de los Hombres Blancos (Huitramanaland). Podría ser América. Probablemente esta tierra es lo que hoy forma Nueva Inglaterra.
Las embarcaciones que usaban, Los Curragh, fueron probadas en 1976 por Timothy Severin quien construyó una y llegó a las costas de Terranova navegando al igual que en la época de los monjes.
El geógrafo americano J. Johnston informó, en 1819, acerca de una leyenda que había recogido entre los indígenas de Florida y de Carolina del Sur. Los indígenas afirmaban que, desde varios siglos antes, sus tierras habían sido habitadas por los blancos que empleaban armas y utensilios de hierro.
Si San Brandán llegó a la famosa isla lo desconocemos. Colón no creía en la historia, aunque sí Martin Behaim, que llegó en 1484 a Portugal y escuchó la historia y así en su globo terráqueo de 1492 aparece la isla muy al oeste unos grados arriba del ecuador.
Leonardo Lorriani, en 1587, identifica en su obra “Descripción de las Islas Canarias” la isla de San Borondón con la Antilia denominándola “la que no se halla”: Esta isla tiene 264 millas de largo y 93 millas de ancho. Se extiende de sur a norte y termina casi en los 34º de latitud norte y 29º 17’ en su parte austral. Su longitud desde el meridiano de La Palma a occidente es de 3º y 43 minutos, lo que hace una distancia desde La Palma de 70 leguas españolas, que son 240 millas italianas.
La necesidad de llegar a esta isla aumentó a partir de 1418 cuando se descubrió Madeira que era una tierra que se veía en los días claros desde Porto Santo. ¿No pasaba igual con San Borondón?
El último viaje “oficial” para descubrir la isla de San Borondón se realizó en 1772 y las últimas islas imaginarias desaparecieron de los mapas navales en 1873.

SAN BORONDÓN III

Posteriormente la leyenda de la isla fue extendida en versiones de lenguas nacionales. Según la Navigatio, San Brandano fue visitado por Barinto que comenzó a hablar de cierta isla en la que vivía Mernos (Un discípulo suyo, piloto del rey Arturo, que con asiduidad realizaba el viaje al Edén) con otros monjes juntos navegaron rumbo al oeste hasta otra isla que era conocida con diversos nombres “La Tierra Prometida de los Santos”, “Las islas Bienaventuradas” o “La tierra de las Promesas”….Regiones conocidas como O’Brasil: EL EDÉN.
En los relatos se cuenta que San Brandán realizó dos viajes, uno en el 543 que duró siete años y en el que se exploró las Islas Shetland, y un segundo viaje sobre el 22 de marzo del 551 que lo llevó hasta América con escala en la Isla Jan Mayeu. Llevaba víveres para 40 días, hecho que demuestra que sabía que llegaría a tierra antes de ese tiempo.
Se embarcó junto con 17 monjes irlandeses en una embarcación de cuero impermeabilizado con manteca llamado Curragh. En el segundo viaje y después de ayunar durante 40 días, en períodos de tres días, y cuando casi las provisiones se estaban acabando, divisaron una isla que parecía ser el edén y podría ser la actual Florida.
Esta historia fue alterada a lo largo de los siglos por varios autores, y hasta Vicente Blasco Ibáñez en su obra “Los Argonautas” de 1915 trata el tema de San Brandán, muy alterado y ampliado, como relato de ficción que es.
La secta de los monjes de San Brandán tenía por nombre “Ceilé dé” y era una secta cristiana de monjes solteros y practicantes de la penitencia. Su doctrina contenía numerosos elementos paganos de raigambre celta, que hizo que fueran condenados por el Papa.
El abad Adamnan, superior del monasterio irlandés de San Jonás entre el 679 y el 704, nos dice que un tal Cormac (521 – 597) había hecho el viaje entre Irlanda e Islandia más de tres veces. Parece ser que el afán de buscar la paz llevó a estos monjes hacia el año 700 a las Islas Feroe donde mantuvieron un asentamiento durante unos 100 años. Luego algunos de los monjes de esta comunidad llegaron a Islandia donde pasaron unos 70 años, a lo largo de los cuales fueron llegando nuevos monjes desde Irlanda.

Con este tráfico entre Islandia e Irlanda, el secreto fue desvelado y llegó a oídos de los vikingos que existía la isla y allí llegaron en el 860 y en el 874.

SAN BORONDON II

Para los Gaeles, ese lugar tenía diferentes nombres:
ü      La tierra de la juventud -> Tir nan-Og
ü      La tierra de las promesas -> Tir Taingire
ü      La isla de los héroes -> Flatihon Flaith Innis
ü      El llano de la delicias -> Mag Mell
ü      La tierra de los vivos -> Tir na-m Beo
ü      La gran playa -> Traig mar
En el libro “Leabharna h-Uidtri”, transcrito en el 1100 d. de C. por Maelmuir, se habla de las hazañas de Condla el Hermoso, rey de Irlanda entre el 123 y el 157 d. de C. Se le apareció un hada y le dijo: “…Vengo del país de los vivos en el que no hay ni muerte ni vejes ni falta contra la ley; donde todo el mundo es virtuoso sin esfuerzo, donde la fiesta es perpetua. Allí vivimos nosotros, los hombres y las mujeres del pueblo de los Oteros…Ven Condla…si me acompañas conservarás la juventud…”
El héroe la siguió con su Curagh para la tierra de Bradagh, situada en el extremo oeste, al otro lado del océano. No regresaría jamás.
A San Brandán se le conoce por diversos nombres: Brandanes, Brendan, Brandan, Brenan, Brennain, Brangualadre,  Brevalarv, Bran-valath, Brevala…
La Iglesia dice que no ha existido nunca un santo con ese nombre, aunque Virgilio (que fue canonizado en 1293) difundió que el Edén estaba en Occidente y fue investigado por el Papa Zacarías en el 748. Uno de sus principales argumentos fue la autoridad proezas de San Brandan. Gracias a este hecho, fueron conocidos sus viajes.



Realmente San Brandan existió y llegó a ser abad obispo del monasterio de Clonfert y de Llancarvan. Nació en Irlanda en el 484 y murió en el 577. El Condado de Kerry (en irlandés: Ciarraí ) se encuentra en el suroeste de Irlanda, en la provincia de Munster. Informalmente se lo conoce como El Reino (The Kingdom). Ocupa una extensión de 4.746 km². y su capital es Tralee. El condado es famoso por una ruta llamada "Ring of Kerry" (el anillo de Kerry), durante la que puede contemplarse alguno de los más bellos paisajes de la isla. Limita con el Condado de Limerick (este) y el Condado de Cork (sureste). El censo en 2.002 fue de 132.527 personas y las ciudades más importantes del condado son Tralee, Killarney, Dingle, Listowel, Kenmare, Castleisland. Allí coinciden los historiadores en que St Brendan debió nacer, cerca de Tralee, hoy en el Condado Irlandés de Kerry. Fue bautizado por el obispo Erc de Dungarvan, en el Condado de Waterford quien se aseguró de que un año más tarde Brendan fuera entregado al cuidado de Santo Ita en Killeedy. A la edad de dieciséis años Brendan volvió con Erc, quien continuó su educación por varios años más, antes de complacer el deseo del muchacho de dejarle marchar para estudiar bajo la custodia de otros hombres santos. Erc, posteriormente le volvería a requerir para “ordenar a su pupilo como sacerdote”, y Brendan volvió para esta ceremonia. Entre los santos irlandeses visitados por Brendan estaban Finnian de Clonard, Enda de Aran y Jarlath de Tuam. Fundará una serie de monasterios siendo el más grande Clonfert, en el condado Galway; en él lo enterrarían tras su muerte acaecida en el año 577 a la edad de 93 años. Su leyenda se plasmó literariamente en la “Vita Sancti Columbae”, escrita hacia el 690 y también en otra obra del siglo IX llamada “Navigatio Sancti Brendani Abbatis”. De este texto latino se llegaron a hacer 120 versiones aproximadamente, como también de la anglonormanda del obispo Benedeit del siglo XII. De esta forma, la Isla de San Brandán figuró en todos los mapas posteriores. Es curioso que la primera edición en España se hizo en 1986.

SAN BORONDÓN I

El Pseudo Aristóteles en su tratado “Perithaumasion akousmata” - 84,1, y Diodoro Sículo también se refieren a una isla del Atlántico: “…desierta, poblada de toda clase de bosques y cruzada de ríos navegables y admirable por todos sus frutos…isla tan bella que más parece residencia dichosa de algún dios que habitación de mortales…”.
Para Demetrio de Tarso, gran viajero del que nos habla Plutarco, los celtas de la Bretaña insular serían los primeros en localizar la “tierra de los bienaventurados” en la Isla de Saturno, situada en alguna parte del Mar Croniano. En esta isla, el dios del tiempo, Cronos, era retenido por el gigante de los cien brazos: Briareo.
Al principio, Píndaro (poeta del siglo V a. de C.) situaba este lugar en la tierra de los hiperbóreos. Por eso, su compatriota Teopompo consideró a esos hombres como los más felices mortales.
En este lugar estaba situado el Paraíso y Ulises lo visitó 20 días después de su partida del litoral de los feacios.